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FLORENCIA responsable

Diseño: Paloma Valverde

Cartografía: Gonzalo Pires, © Alhenamedia

Texto: Jordi Bastart Cassé, Alhenamedia

© Fotografías: Jordi Bastart Cassé

Gurgen Bakhshetsyan-Shutterstock (12), Lorenzo Noccioli (30), Kraft Hotel (33), Hotel Brunelleschi Firenze (39), JK Place (41), Pisa Photography-Shutterstock (44), Guillaume Piolle (46), Sailko (8, 63, 83, 153), ENIT (63, 83, 153), Teatro della Pergola (117), Blanco Beach Bar (118), Ronnybass-Fotolia (124), Cyberuly (132), Detunedweirdo (151)

Primera edición: junio de 2015

ISBN: 978-84-16395-91-0

© Alhenamedia

C/ Rabassa, 54, 08024 Barcelona

T. 934 518 437

alhenamedia@alhenamedia.info

http://www.alhenamedia.info

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El autor

Jordi Bastart Cassé

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Periodista y fotógrafo especializado en artículos y guías de viaje, lleva más de setenta títulos publicados, aunque su carrera profesional empezó en una central eléctrica ya que su formación

académica es la de Ingeniería. Más tarde estudió Sociología y la vertiente periodística empezó con la fotografía después de diversos viajes al Sahara y de su vinculación con temas marineros. Formó parte del Grupo 10x4, con el que realizó diversas exposiciones colectivas.

A nivel individual llevó a cabo más de una veintena de exposiciones en todo el territorio español, con el mar y el pueblo bereber como temas principales.

Hace veinte años que dirige la empresa Turismo Verde, desde la que realiza sus trabajos de colaboración en diversos medios. Se especializó primero en rutas para vehículos todoterreno dirigiendo la revista Rutas off road y realizando varios libros para Land Rover y Opel; posteriormente afrontó temas de senderismo y espacios naturales para niños, así como rutas de interés cultural, hoteles con encanto y restaurantes. Destaca la dirección durante siete años de la colección de guías QF? del periódico La Vanguardia y las colecciones de libros Camino Verde y Sortides en familia. En 2001 recibió el premio al mejor libro de promoción turística por parte de la Generalitat de Catalunya y, en el año 2008, el premio Pica d’Estats por sus trabajos sobre las Terres de Lleida. Desde hace veinte años es colaborador del programa Gente Viajera de Onda Cero.

Qué te encontrarás en esta guía

Gente Viajera Responsable no es una colección más, es un concepto, una manera de enfrentarse al viaje que recuerda a los grandes viajeros del siglo XIX en su búsqueda de la originalidad y lo diferente, y a veces de lo exótico.

DESCUBRE FLORENCIA

Descubre París es un primer acercamiento a esta bella ciudad. Son pequeñas pinceladas sobre su gente, su estructura, historia... Conocerla a través de lo que se ha escrito o filmado y también identificar el mejor momento para visitarla y cómo hemos de recorrerla.

IMPRESCINDIBLES

Imprescindibles son todos aquellos aspectos de la ciudad que el viajero que llega por primera vez a ella no debería perderse; esos lugares por los que te preguntarán tus amigos cuando regreses.

RECORRE FLORENCIA

Los monumentos, museos y espacios de la ciudad son el reflejo más claro de lo que fue y de lo que será. A través de sus edificios descubrimos sus riquezas, gustos y modas. El respeto por el patrimonio es el primer acto responsable de todo destino que desee permanecer en el recuerdo de sus viajeros.

DISFRUTA FLORENCIA

La gastronomía, las tiendas, los cafés de Florencia... son algunos de los aspectos que hacen a esta ciudad única. Disfrutar Florencia es dejarse llevar y mezclarse entre la gente; en resumen, llevarse Florencia en el alma.

ALREDEDORES

Descubre ciudades tan importantes de la Toscana como Pisa, Siena, Lucca o San Gimignano.

INFO PRÁCTICA

Aspectos importantes a tener en cuenta antes y durante el viaje para sacarle el mayor partido o evitar sobresaltos: visitas guiadas, seguridad, oficinas de turismo...

Mapa digital con geolocalización

Gente Viajera Responsable te da la posibilidad de descargar el mapa digital de Florencia en tu móvil o tableta, de modo que puedas realizar tu viaje sin miedo a perderte. Para ello deberás bajarte la aplicación PDF Maps en tu dispositivo desde cualquiera de estas dos direcciones:

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Android: https://play.google.com/store/apps/details?id=com.Avenza

iOS: http://itunes.apple.com/ca/app/avenza-pdf-maps/id388424049?mt=8#

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Una vez instalada PDF Maps, podrás cargar en ella el mapa de Florencia diseñado por Alhena desde la siguiente dirección (el mismo mapa te servirá para cualquier sistema operativo):

http://alhenamedia.info/sites/default/files/ficheros/Toscana_2.pdf

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Funcionalidades

• Geolocalización: podrás navegar por la ciudad sin perderte utilizando el GPS de tu dispositivo y sin necesidad de conectarte a Internet (sin costes de roaming).

• Añadir información en el mapa y todas las imágenes que desees, creando tu propia guía de viaje.

• Calcular distancias y compartir tu mapa y tu viaje con tus amigos.

Si puedes elegir... ¡elige responsable!

«Dale a la tierra el cuidado y respeto que se merece; aprende sobre su entorno y geografía; dedica tiempo a conocer a su gente y su arte, su cultura, historia y modo de vida. Mientras disfrutes, conozcas y aprendas en tus viajes, recuerda la importancia de preservar esos tesoros para aquellos que puedan seguir tus pasos». (Responsible Travel Handbook, 2006).

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Boboli ©Saiko.

El turismo responsable agrupa diferentes tipos de viajes con un elemento común: minimizar los impactos negativos del turismo en el entorno y maximizar las contribuciones positivas del mismo en las comunidades locales. Viajar responsablemente no es sinónimo de penurias, sacrificios, ecologismo o tercer mundo... lo que pretende es convertir cada viaje en algo único y auténtico a la vez que deja una huella positiva en el destino.

Bajo el paraguas de turismo responsable se agrupan conceptos como turismo justo, turismo sostenible, ecoturismo y turismo de sensaciones.

El turismo responsable está orientado a los viajeros que a la hora de elegir apuestan por lo auténtico, por lo diferente, por enriquecerse y por la conservación del patrimonio cultural y natural.

El turismo responsable afecta a todos los aspectos del viaje: cultura (disfrute del patrimonio cultural del lugar y de sus costumbres y tradiciones sin intentar influir en ellas); espacio y entorno (el paso del viajero ha de afectar lo menos posible a la naturaleza), y gentes (detenerse a comprender los diferentes modos de vida de un modo respetuoso).

El turismo responsable está relacionado con la curiosidad por descubrir y entender lo nuevo, lo diferente… y disfrutar de ello.

Si puedes elegir: ¡elige responsable!

Decálogo del viajero responsable

1. Abre tu mente a nuevas culturas y tradiciones y sé tolerante ante la diversidad.

2. Respeta los derechos humanos; cualquier forma de explotación vulnera los objetivos del viaje.

3. Ayuda a conservar el entorno natural y procura no dejar otra huella que la de tu zapato.

4. Respeta el patrimonio artístico, arqueológico y cultural del destino.

5. Si compras regalos, procura que estos sean expresión de la cultura local.

6. Cuando planifiques tu viaje, elige aquellos proveedores que se preocupan por los derechos humanos y por el medio ambiente.

7. Utiliza los recursos naturales con moderación y procura minimizar la generación de residuos.

8. Disfruta con las costumbres, gastronomía y tradiciones de la cultura local.

9. Si visitas espacios sensibles, infórmate antes cómo hacerlo.

10. Contribuye al desarrollo de un turismo responsable, justo y sostenible.

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Pareja en la orilla del río Arno.

Florencia responsable

La Toscana sobresale por ser la cuna del Renacimiento y por sus bucólicos escenarios naturales salpicados de viñedos y olivos. Tal es la belleza y singularidad de estas tierras que la UNESCO ha declarado Patrimonio de la Humanidad los centros históricos de Florencia, San Gimignano, Siena, Pienza, la Piazza del Duomo en Pisa y el valle del Orcia.

Florencia, la capital de la Toscana, es, sin duda, la ciudad que más ha aportado a toda la historia del arte. Dominada por la sobrecogedora cúpula de la basílica de Santa Maria del Fiore, obra de Brunelleschi, acoge la Galleria degli Uffizi, el palacio Pitti o los jardines de Bóboli.

Pero toda esta belleza natural y patrimonial hace que Florencia acoja cada año cerca de seis millones de turistas; lo que ha llevado a la ciudad y a la región a abrirse hacia un turismo más sostenible y responsable con acciones como la construcción del tranvía para moverse por el casco histórico, que ha sido peatonalizado en su mayoría; la construcción de setenta kilómetros de carril bici y la puesta en marcha del servicio Mille e una bici, que permite desplazarse por la ciudad en bicicleta, cogiéndola en un punto y dejándola en otro.

Las acciones también tratan de luchar contra los residuos con acciones tan curiosas como la recuperación de las fuentes públicas con agua de calidad que evita el uso de los envases de plástico, incluso en algunos restaurantes. Podemos encontrar estas fontanelli, por ejemplo, en la Piazza della Signoria o del Sodo o en el parque de la Anconella.

Cada día es mayor el número de tiendas, restaurantes o alojamientos ecoamigables que apuestan por el uso de productos naturales y locales, así como en la mejora del tratamiento de residuos o ahorro energético. Las etiquetas Ecolabel, EcoWorldHotel o Legambiente Turismo identifican, por ejemplo, a los alojamientos que apuestan por una gestión sostenible.

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Cómo es Florencia

Sus habitantes

Florencia es una ciudad que vive para el turismo, con una población que ronda las 400.000 personas, aunque el municipio llega casi al millón de habitantes.

El florentino es amable y extrovertido y se siente orgulloso de su pasado. A lo largo de la historia Florencia fue conquistada por franceses, españoles y austriacos, aunque el Gran Ducado dominó una extensa área de la Toscana y la ciudad fue la primera capital del estado italiano unificado. Estas y otras circunstancias han influido en el carácter altivo de sus habitantes. Aún circula la leyenda de que un buen fiorentino menosprecia a los vecinos de las urbes cercanas.

En el centro viven pocos autóctonos pues la invasión de turistas les ha hecho huir a barrios periféricos, como Sant’Ambrogio y Oltrarno, y aún a lugares más lejanos, fuera del perímetro metropolitano. Los alquileres se han puesto por las nubes y comprar una casa solo está al alcance de los más pudientes.

Tendremos que acercarnos a los mercados para captar el verdadero ambiente de la ciudad; cruzar el Arno y callejear por el barrio de Oltrarno, mucho más relajado que el centro histórico; subir hasta San Miniato al Monte para percibir cómo es la urbe, en extensión y patrimonio, y cómo es realmente su gente.

Los barrios

Más que por barrios, la ciudad está dividida por zonas alrededor del centro histórico, donde se concentran los monumentos más representativos de la ciudad, como la catedral con su Campanile, el Battisterio, la Piazza de la Signoria con el Palazzo Vecchio, sede del ayuntamiento, la Loggia dei Lanzi, repleta de estatuas relevantes, y la Galería de los Uffizi, imprescindible para los amantes de la pintura. El Ponte Vecchio sobre el río Arno es una de las imágenes más fotografiadas de Florencia. Durante la temporada alta se mueve en esta zona un enjambre de turistas, ávidos por fotografiarse frente a los monumentos más representativos y los palacetes renacentistas que levantaron mercaderes y banqueros en los siglos XIV y XV.

Sant’Ambrogio es un barrio natural que se articula alrededor de su propio mercado, donde se respira el verdadero ambiente italiano. En las calles que rodean Sant’Ambrogio y Santa Croce hay numerosas trattorias de cocina tradicional y algún club de jazz que alegra la vida nocturna. El de Porta Rossa, al oeste, entre Santa Maria Novella, Piazza della Repubblica y el Arno, aglutina las tiendas más lujosas en la prestigiosa Via de Tornabuoni junto con afamados anticuarios.

Al otro lado del río, Oltrarno se presenta como un conjunto de barrios de lo más auténtico que existe ahora en Florencia. Hasta aquí se han desplazado los florentinos cansados de ver el centro histórico invadido a diario por los turistas y cuánto han subido allí los alquileres. El Ponte Vecchio y los contiguos puentes de Santa Trinità, Carraia y Ponte alle Grazie cruzan el Arno y comunican el centro histórico con esta zona, donde se han afincado los artesanos y las tiendas de antigüedades. Mientras que los puentes de Santa Trinità y Carraia llevan al barrio de Santo Spirito y por el Ponte alle Grazie se llega al popular y animado barrio de San Nicolás, repleto de trattorias y enotecas, hasta cruzar la antigua muralla por la puerta de San Miniato. Y luego, tras un agradable paseo no exento de esfuerzo —todo es subida—, se disfruta de la mejor vista de la ciudad, tanto desde el templo de San Miniato como desde la plaza Michelangelo.

Los turistas ya han empezado a llegar hasta aquí atraídos por el palacio Pitti, los restaurantes de los alrededores de la Piazza Santi Spirito y las vistas desde San Miniato al Monte. Precisamente, para acceder a este lugar hay que cruzar el barrio de San Niccolò, lleno de bares, restaurantes y tiendas de artesanía.

Florencia en la literatura

La riqueza y el ambiente que se respiraba en esta ciudad entre los siglos XIII y XVI hicieron que surgieran numerosos escritores, como Dante, Boccacio o Maquiavelo, que interpretaron a la perfección los entresijos de su época. Eran tiempos de creatividad pero también convulsos, y algunos autores pasaban de ser los preferidos de la oligarquía dominante a caer repentinamente en desgracia. Eso le ocurrió a Dante, quien al apostar por los güelfos blancos frente a los güelfos negros, que se hicieron con el poder, sufrió el exilio a partir del 1302. Un año más tarde empezaría a escribir la Divina Comedia, obra maestra de la literatura mundial. Dividida en tres partes, Infierno, Purgatorio y Paraíso, en cada una de ellas sitúa de forma alegórica los personajes de su época según su particular visión. Si se desea, se puede visitar la ciudad siguiendo algunos de los lugares hechos famosos por Dante. Mientras Boccacio, posterior a Dante, dedicó la mayor parte del tiempo a escribir relatos amorosos en los que también describía la sociedad de su época.

A Maquiavelo le sucedió algo parecido a Dante. En su caso, después de trabajar para los Médici escribiendo Historias florentinas, se enfrentó a ellos publicando en 1513 El Príncipe, y en la misma época Discursos de la primera década de Tito Livio, donde en tres volúmenes defiende la república frente a la monarquía como forma de gobierno.

Las aventuras de Pinocho salieron a la luz inicialmente en la publicación local Giornale dei bambini entre 1881 y 1883. Su autor, Collodi (Carlo Lorenzini) vivió en Via de Rondinelli, 7 y está enterrado en el cementerio de San Miniato.

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Pinocho en la tienda de juguetes de madera Bartolucci.

En la actualidad, los libros de Luis Racionero La Florencia de los Médicis (Planeta, 1990) y La Muerte de Venus (Ediciones B, 2011) ayudan a entender la sociedad de aquella época, el segundo de la mano del pintor Botticelli y del fraile loco Savonarola. Otras obras que utilizan la figura de esta familia de políticos, banqueros y mecenas del arte son Los Médicis, de Alejandro Dumas (publicada en 1845 y reeditada por Navona en 2007), Sangre de abril: Florencia y la conspiración contra los Médicis, de Lauro Martines (Turner, 2004), y Las puertas del paraíso: el misterio de los crímenes de la catedral de Florencia, de Julio Murillo (Martínez Roca, 2006).

Amor y muerte en Florencia, de Sarat Dunant (Grilalbo, 2004), es una novela histórica que, inspirada en hechos reales, describe el ambiente religioso de la ciudad y episodios de pasión, intriga y amores ilícitos en el siglo XV.

Florencia en el cine

Florencia se ha convertido en el marco ideal para un buen número de películas. Algunas de las escenas de Té con Mussolini (1999), de Franco Zeffirelli, transcurren en la plaza del Santo Spirito. Los jardines de Bóboli y el Ponte Vecchio también fueron elegidos por Roberto Rossellini para el film Paisà (1946), que en seis episodios relata la Segunda Guerra Mundial en Italia.

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Fuente Vini Vanni.

El Ponte Vecchio y el Palazzo de la Signoria han sido protagonistas de la película Cosi’ come sei (1978), de Alberto Lattuada, con Marcello Mastroianni y Nastassja Kinski, lo mismo que Hannibal (2001), de Ridley Scott, con Anthony Hopkins y Julianne Moore, cuyo protagonista tenía su residencia en la Piazza della SS. Annunziata.

La Piazza del Duomo sirvió de escenario a Jane Campion para que John Malkovich y Nicole Kidman pasearan en El retrato de una dama (1996). Otras películas que han contribuido a potenciar la imagen de la ciudad son Un amor en Florencia, dirigida por James Ivory en 1986, y Una habitación con vistas, del mismo director, adaptada de la novela del mismo nombre y rodada en 1985.

Pero no siempre se trata de historias románticas: El monstruo de Florencia y El asesino está aún entre nosotros relataban la historia de un psicópata que cometió una serie de asesinatos en Florencia entre 1968 y 1985.

Historia

Florencia tiene un dilatado pasado. De origen etrusco, aquí también se establecieron los romanos. Julio César fundó Florentia en el 59 a.C. como lugar de retiro para los legionarios. En el año 570 los lombardos conquistaron el norte de lo que ahora se conoce como Italia y la región tomó el nombre de Tuscia, de donde podría derivar el actual Toscana.

Con la coronación de Carlomagno en Roma el 25 de diciembre del año 800, los territorios de la Lombardía pasaron a ser condados francos. Durante un largo periodo de trescientos años, primero bajo la influencia del Sacro Imperio Germánico y más tarde con el poder transferido a las comunas autónomas (denominadas margraves, estructuras políticas intermedias entre el imperio y la ciudad), la vida en Florencia transcurrió entre largos periodos de prosperidad y otros de duras confrontaciones entre los partidarios del poder papal y los llamados patavinos, que se rebelaban contra el clero corrupto. Fue el embrión de lo que más tarde se convertiría en una lucha abierta entre güelfos, defensores del Papa, y gibelinos, que apoyaban al emperador germánico.

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Estatua de Fernando I en la plaza de la Annunziata.

En Italia en general y en la Toscana en particular, la pugna entre güelfos y gibelinos se convirtió en un enfrentamiento de las familias más influyentes por el control político, y en el fondo, en un forcejeo para hacerse con el control de una economía al alza con los mercados de la seda y la lana como telón de fondo (el florín de Florencia fue la primera moneda de oro de la Europa occidental). En un primer instante los güelfos se hicieron con el poder en Florencia mientras los gibelinos gobernaban Siena, Pisa y Lucca, entre otras ciudades toscanas. Las instituciones se democratizaron con representantes de los gremios y en 1255 se construyó el palacio del pueblo, bautizado luego como Bargello, actualmente sede de un importante museo de escultura.

A partir del siglo XII, aún en plena lucha entre güelfos y gibelinos, Florencia expandió sus dominios por territorios de alrededor hasta convertirse en una de las ciudades más ricas y poderosas de Europa. Tras la Peste Negra que asoló la región en 1348, a finales del siglo XIV surgió el movimiento artístico denominado Renacimiento. Era la época en la que los Médici, banqueros del Papa, llegaban al poder después de una férrea lucha con la familia Albizzi. Una corriente humanista, con las figuras destacadas de Petrarca y Boccaccio, impregnó la sociedad mientras el comercio generaba muchos ingresos y el dinero fluía por doquier. Los Médici, además de poderosos gobernantes, se convirtieron en mecenas del arte en una ciudad donde un cuarto de la población se dedicaba a la industria de la lana.

En 1494 el rey francés Carlos VIII conquistó Florencia y echó del poder a los Médici. La ciudad pasó a ser controlada por el dominico Jerónimo de Savonarola, un fraile puritano y dogmático que organizó quemas de libros, obras de arte y supuestos herejes en la Piazza Santa Croce. Esta represión duró cuatro años, hasta que Florencia se convirtió en república y el fraile en cuestión fue condenado a morir en la hoguera.

En 1512 un ejército integrado por tropas españolas y pontificias ocupó la ciudad y devolvió el poder a los Médici. Cosme I fundó en 1569 el Gran Ducado de Toscana, siempre bajo tutela española. Se inició entonces otra época de esplendor económico y artístico, de la que se beneficiaron artistas como Miguel Ángel, Leonardo da Vinci y Botticelli, y de la que dan testimonio las innumerables obras de arte que existen en museos e iglesias. En 1743, con la muerte del último de los Médici, el territorio quedó bajo influencia de Austria hasta que Napoleón derrotó a ese país en 1799 y coronó a su hermana Elisa como reina de Etruria. Tras el desastre napoleónico, una parte de la Toscana volvió a manos austríacas.

A partir de 1860, la unificación de los distintos territorios permitió el nacimiento del reino de Italia, del que fue capital Florencia entre 1865 y 1871. Con la llegada del siglo XX la ciudad comenzó a ser descubierta por el turismo.

Durante la Segunda Guerra Mundial fue ocupada por los alemanes entre 1943 y 1944, y padeció bombardeos de las tropas aliadas y destrucciones durante la retirada nazi. El 4 de noviembre de 1966 los barrios más cercanos al Arno se inundaron al desbordarse el río. Muchas obras de arte sufrieron desperfectos, entre ellas los fondos de la Biblioteca Nacional, situada cerca de la ribera. Este suceso, que provocó una ola de solidaridad internacional para salvar el patrimonio, propició la utilización de técnicas novedosas en el secado de incunables. Aún es posible ver hoy en día en determinados edificios la marca del nivel que alcanzaron las aguas, en algún caso de más de cinco metros de altura. En 1982 el centro histórico de la ciudad fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

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Parlamento.